Your address will show here +12 34 56 78
Blog, Desarrollo
En Pulp Fiction, como bien sabréis hay un personaje destacado por su claridad y talante. Hablamos del señor Lobo, que interpreta el actor Harvey Keitel y nos brinda lecciones básicas de efectividad personal y profesional que es imposible dejar pasar.

1. Ten claro como aportas valor y explícalo fácilmente

“Hola, soy el señor Lobo, soluciono problemas”. En menos de 10 segundos, te presentas y explicas los beneficios de contar con sus servicios. ¿Cuánta gente te ha contado últimamente a qué se dedica y te has quedado igual que antes? Catacrocker Chief Officer, Transponder Fluxer Manager, Master of the Universe… el caso es impresionar y lo único que se consigue es espantar con el parloteo vacío de siempre. Pues eso, ve al jodido grano, a la gente le da igual tu vida y lo que quiere saber es qué van a obtener o qué valor recibirán a través de tus servicios.

2. Detalles, esos grandes desconocidos y que tanto cuentan.

Anda mira, un cadáver y no tenemos tiempo ni sabemos qué hacer… Sin embargo, el señor Lobo se permite el lujo de tomarse un café, disfrutando de él. Lo que se dice un genio, tiene mil cosas por hacer, pero al final ese momento es lo único que tienes y todo ese lío del día a día no te debería quitar el poder disfrutar del viaje, de los detalles.

3. Lo mejor es enemigo de lo bueno

Habíamos dicho que había un cadáver, total que el coche está un asco y toca limpiar. Así que el señor Lobo da las instrucciones necesarias: “No hace falta sacarle brillo, no se usa para comer, se limpia una vez a conciencia y listo”.

Limpiar al detalle la tapicería haría que no terminaran a tiempo, bien es suficiente, producto mínimo viable, no hace falta más 😉
A veces ser detallista en exceso nos conduce a la ineficiencia, así que valoremos lo bueno frente a lo perfecto. La guinda a veces estropea todo el pastel.

4. Autocomplacencia

Os habréis dado cuenta que somos acérrimos seguidores de Tarantino, pero es que este personaje tiene unos diálogos de traca, pura poesía.
Tras haber felicitado a Jimmy por la limpieza del coche y comenzar Jimmy a sorprenderse por el gran resultado, nuestro amigo el señor Lobo rebaja la moral soltando una de esas frases que no se olvidan: “No empecemos a chuparnos las pollas todavía”. Tienen un objetivo definido y los pequeños avances, por buenos que parezcan, nada significarán si este no se consigue. El Sr. Lobo zanja cualquier atisbo de autocomplacencia, un peligro que suele interponerse en el largo camino hacia una meta. No te acomodes y sigue avanzando, el premio está al final.

5. Llega antes, sé puntual

Hay una enorme diferencia entre llegar antes y tener tiempo para preparar mentalmente la situación o llegar pensando en cómo justificar el retraso. El señor Lobo lo llevá al límite, “estoy a 30 minutos, llegaré en 10” y aparece antes todavía. Eso sin duda, da una confianza de la leche.

6. Apúntalo todo

¿Soy el único que tiene una idea genial que me parecería imposible olvidar y…se me olvida? La mente es brutal creando, pero no es un SSD ni un HDD y lo dice uno que tiene una memoria basada en un taco de post-it. Así que, porqué no anotar toda esa lista de tareas y bazofia que ocupa espacio en tu mente y liberarla para otras cosas más importantes.

Así que ya sabes, la gente necesita qué puedes hacer por ellos; ahora es el único momento que quizá tengas, así que disfrútalo; usa tus pequeñas victorias para impulsarte sin acomodarte, llega antes de lo esperado y hazte un favor y anota lo que sepas que vas a olvidar.




0