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Blog, Formación

El rápido crecimiento de lo que se ha venido a denominar Aula 2.0 ha creado un nuevo escenario en el que los centros formativos se han visto abocados a una reconversión como nunca antes se han visto. Las aulas, los docentes y los centros en general, han tenido que adaptarse a la nueva realidad que integra una reconversión completa de las infraestructuras destinadas a la docencia, un sobre esfuerzo a nivel formativo por parte de los docentes y alumnos, y la creación de un nuevo escenario donde las plataformas y contenido digitales tengan un protagonismo como nunca antes se había dado. La urgencia y falta de previsión han creado una necesidad global de capacitación y de implementación de servicios que requieren de un estudio individualizado de cada escenario, porque ningún centro tiene características o necesidades similares.

 

Debemos facilitar el acceso a la digitalización creando entornos simples donde la accesibilidad esté garantizada y que permitan la rápida integración de todos los participantes mediante una curva de aprendizaje muy leve y unos tiempos de puesta en marcha muy ajustados. “Educación para todos”, parece un lema, pero es una necesidad. Debemos asegurarnos que la infraestructura se muestre “amigable” con el usuario. No todas las personas que accedan a este servicio dispondrán de la misma capacitación técnica, ni de los mismos recursos, por lo que debemos asegurar la mayor compatibilidad en todos los aspectos, no basta con “poner una webcam en el aula”. En Pixel Radius hemos realizado un estudio y tras analizar las necesidades técnicas y los recursos disponibles, somos capaces de adaptar los espacios físicos para que se integren correctamente en los espacios virtuales, para que los dos escenarios se fusionen y formen una sola plataforma unificada. Podemos tecnificar el aula, creando una réplica virtual del espacio de trabajo, ofreciendo un sistema simple de retransmisión de contenidos individualizado para cada una de las aulas digitales, que ofrezca las mismas herramientas a los alumnos tanto de forma presencial como en remoto. El uso de cámaras con sistemas de seguimiento posibilitará una mayor inmersión para los alumnos en remoto, aportando así la comunicación no verbal a la lista de herramientas del usuario remoto. Integraremos la posibilidad de mostrar múltiples contenidos mediante layouts adaptados a los escenarios y temáticas que se presenten.

 

La integración de los usuarios remotos es esencial, si disponemos de un entorno que ofrezca garantías para generar este escenario donde lo presencial y lo virtual se unan dispondremos de una plataforma adaptada a cualquier necesidad presente y futura y generaremos la base para nuevas vías de formación mediante entornos colaborativos, SCORM, Webinars y distintos tipos de integración. Todo esto es posible aportando un conocimiento técnico de los recursos, un asesoramiento correcto adaptándose a las necesidades del entorno y ofreciendo unos costes contenidos que aporten viabilidad a la digitalización de los centros formativos y a la formación de los profesores, apostando por unos tiempos reducidos e infraestructuras ajustadas a las necesidades.

 

Está claro que el concepto “aula conectada” es una evolución necesaria de los métodos de formación habituales, pero algo que no debe perderse de vista en esta evolución es el contacto con lo físico, la presencia del tutor y el peso del lenguaje no verbal son claves para la educación, es la esencia misma del formador. De lo que aquí hablamos es de transmitir esa presencia a través de una pantalla al alumno y de dotar de mejores herramientas a los centros que permitan facilitar rápida comprensión de los conceptos y enriquezcan el conocimiento, nunca para convertirse en un sustituto de los mismos.

 

El alumno digital por su parte tiene otros compromisos, posee las herramientas y los conocimientos técnicos, ya es lo que podríamos decir un alumno “digital” de por sí. Lo que necesitamos ahora es “fisicalizar” al alumno, que aprenda que lo que tiene ahora mismo son mejores herramientas, que no pierda el foco, que no simplifique las posibilidades de las aulas digitales, que use los recursos a su mano para dar un salto cualitativo en su conocimiento, saber de tecnología no es tener Facebook o Tick Tock, es saber utilizar las herramientas que ofrece los entornos digitales de manera eficiente, saber de dónde vienen las cosas y que podemos lograr combinando esos recursos a nuestro alcance para ir un paso más allá, ese es el perfil que debe de tener un alumno 2.0.

 

Es normal que todo esto pueda generar una sensación de vértigo a los centros formativos, estamos hablando de un avance y un cambio en la estructura equiparable al boom que está representando el e-commerce para el pequeño y mediano comercio. La digitalización ya no es algo aleatorio, es una realidad a la que debemos acostumbrarnos y acoger de manera natural. Todos estos cambios generarán nuevos retos y escenarios los cuales facilitaran los procesos formativos y potenciara la competitividad de los alumnos.

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